Pensar, sobre todo pensar con reposo, es una actividad no demasiado frecuente en estos tiempos frenéticos y, quizás por ello, muy atractiva. La reflexión sobre la actualidad y el futuro de la sociedad y el planeta florece en editoriales de ensayo y no ficción, podcasts, vídeos de Youtube y todo tipo de debates y foros. Hay cierta ansia de comprender, de desentrañar los misterios del mundo y preparar un futuro que no sea demasiado distópico, si es que tal cosa es posible.
Creo que sufrimos una pérdida de relato individual y colectivo”, opina Giselle Etcheverry, responsable del Área de Pensamiento del centro cultural Conde Duque, «se han desmoronado todos los relatos, y la pandemia ha hecho más patente esta inquietud. Hay una necesidad de revisar el pasado, de ver posibles futuros desde allí, de establecer cierto orden en el presente”.